

El iba y venÃa ilusionandome, jugando un juego cuyas reglas nunca tuve claras.
Asà que un dÃa asà sin más decidà abandonar el juego.
HabÃa perdido, tu ganaste.
Tú, que tenÃas a tu disposición mi corazón, y tal vez el de muchas otras más.
Hoy navegando, leÃa un blog muy bueno de un chico muy fuerte.
Hablaba sobre ella, su amor imposible.
Hablaba sobre ella, su amor imposible.
Y recordé tantas cosas.
Y quiero decir que esta nota es para ti. Tú sabes quién eres. Tú sabes donde vives, tú sabes lo que me hiciste. Y no solo hablo del daño, también hablo de las ganancias.
Esto es para ti: quién me enseño que no por amar a alguien puedes obligar a esa persona a que te ame de la misma manera.
Lo siento por no poder dejarte ir...
Cabe señalar que soy prisionera de mi propio juego.
Nunca me gustaron las reglas del juego, el juego del amor es tan raro.
Nunca recibà instrucciones porque nunca encontré un Manual del amor.
Sin embargo aprendà a jugarlo conforme la vida me lo presentaba.
Aprendà la cadencia de besos, la secuencia de abrazos, aprendà las desventajas de la infidelidad y aprendà las etiquetas del amor.
Pero cuando tu llegaste fue como no aprender nada. Todo lo olvidé.
Porque cuando tu llegaste te dà mi corazón y en el iban depositados todos mis conocimientos.
Y ahora que te has ido me he quedado sin ellos, y sin corazón.
asà que.. ahora como jugar el juego?